Vivía en una carpa con sus 6 hijos y Dios le envió un regalo

A veces la vida golpea duro, te cambia de la noche a la mañana y se te van como agua entre las manos los sueños, el amor, la casa en la que vives, la comida, ¿Y qué haces?, ¿Qué harías si tu marido decide dejarte con seis hijos? Melina Quispecondori, es una mujer originaria de San Román, Puno, en Perú, ella vivió la peor de las pesadillas pero aún así levantó la cabeza y no se rindió. 


Su marido abandonó a la familia, no le importó si al siguiente día tendrían agua, un pedazo de pan o simplemente un lugar en donde dormir; pero Melina, como todas las madres solteras, sacó toda la fuerza en su interior, se limpió las lágrimas y como pudo hizo su propia casa, una enorme carpa, con lonas para protegerse de la lluvia y algunas cobijas para pasar las noches heladas. 


La contingencia empeoró todo…

La mujer se fue con sus seis hijos al distrito de Macusani, tenía miedo pero muchas ganas de darle vuelta a la página y salir a trabajar por sus hijos, pero la contingencia se atravesó y no ha conseguido empleo, desesperada sin un peso en la bolsa, sin un lugar a donde ir hizo lo que pudo por su pequeños, sin imaginar que el gran corazón de sus nuevos vecinos le daría una nueva esperanza.

Sus vecinos se reunieron para ayudar a esta mujer, sí, tal vez todos la estén pasando mal, tal vez muchos no tengan trabajo ni dinero, pero se pusieron en el lugar de la madre y sus hijos para darles un hogar. Con ayuda de materiales donados construyeron una humilde pero hermosa casa para que puedan estar seguros, cerca de la Vía de Evitamiento, en la urbanización Santa Sabina. 


Cuando la madre dejó la ciudad de Juliaca en la provincia de San Román, Puno, con tristeza pero con la intención de superarse, no tenía idea de que en su camino conocería ángeles que con poco tiempo de conocerla dedicaron su tiempo y esfuerzo para darles un hogar. Pero eso no fue todo, también donaron víveres, zapatos e incluso ropa para ella y sus hijos. 


La madre no puede estar más agradecida, ella compartió muy conmovida en radio Altura: 

“Estamos terminando de colocar las ventanas y después ya podremos estar a salvo en esta vivienda que me hicieron” 


Estos vecinos no sólo le dieron un hogar a Melina y sus hijos, le devolvieron la esperanza, les dejaron claro que aunque la vida a veces se ponga difícil no hay mal que por bien no venga y, sobre todo, nos enseñaron que no hay que ignorar al que necesita porque uno nunca sabe cuando te toque estar en su lugar.