Perro sin hogar encuentra puerta de auto abierta y se sube

Bill Shaver iba de regreso a su residencia en Missouri después de un día de pesca; después de unos kilómetros manejando se tomó un respiro, parando en medio de la carretera. Pensó que no tardaría mucho en acomodar un par de cosas en el auto, sacar un par de bolsas de basura e ir al baño; así que se orilló en un sitio de descanso y sin apagar el auto, se bajó dejando también su puerta abierta. Sin embargo, al regresar al vehículo unos minutos después, se dio cuenta que no estaba solo… 


En el asiento del copiloto, donde Bill había dejado una manta, se encontraba un indefenso perrito; lucía aterrorizado, su cuerpo estaba tembloroso, quizá por temor o por el frío que ya comenzaba a manifestarse. El pobre animal había sido abandonado en la orilla del río; lo dejaron a su suerte, sin importar que pasara hambre o que fuera agredido por otros animales mientras desesperadamente buscaba ayuda. 

Para Bill Shaver estaba claro, no podía dejar al pequeño ahí, así que con toda calma, se puso a buscar un bocadillo para saciar un poco el apetito de la indefensa criatura, que lucía como un saco de hueso y piel debido a la falta de alimento. Quien sabe cuánto tiempo había pasado solo y asustado a la intemperie. 


Mientras iba camino a casa, Bill llamó a su esposa, Angela Shaver, para decirle que tendrían una nueva amiga, ya que el animalito rescatado resultó ser una hembra. Angela decidió ponerle River (Río) a la nueva integrante de la familia, porque fue justamente en un río donde fue rescatada. 


Una vez que llegaron a casa, River estaba tan asustada que no quiso bajarse del auto de inmediato, así que Bill con todo el amor y paciencia del mundo, se quedó unas cuantas horas acompañándola, hasta que reunió el valor suficiente para bajar y conocer a los otros 3 perritos y el gato que esta bella pareja había rescatado anteriormente.  

Uno por uno, Bill llevó a River a conocer a sus nuevos hermanos, y por supuesto, prepararon toda una rutina de bienvenida para que la perrita se sintiera como en casa; ya nada podría hacerle daño. 


“Una vez que todos decidieron que ella estaba bien, Bill la llevó a bañarse. Estaba cubierta de barro, sangre y garrapatas. Después de que se secó y se sacaron algunas garrapatas, consiguió una buena comida. Bill le hizo una cama en el piso de nuestra habitación al lado del calentador. Ella durmió allí toda la noche” dijo Angela. 

Los cambios fueron difíciles para River, pues tras llevarla con el veterinario, se dieron cuenta que la pobre había estado en peleas callejeras; tenía, además de terribles heridas e infecciones en la piel, un gusano en el corazón y todo tipo de parásitos atacando su cuerpo. El destino la había puesto en el camino de Bill, pues sin atención médica, esta perrita habría fallecido sola en medio de la carretera.


El tiempo ha pasado y afortunadamente, River logró encontrar la familia que tanto necesitaba; tiene muchos hermanos con quienes jugar, además de dos padres amorosos que la cuidan y protegen de todo peligro.