Bebé se escapa de su cuna para dormir con su perro

Las mejores amistades no conocen límites, pues un verdadero amigo, es quien realmente se preocupa por ti, te busca y está a tu lado en los buenos momentos; pero sobre todo, te brinda apoyo en los malos. Tal como la increíble amistad entre Finn y Brutus, un amenazante perro boxer que no puede despegarse un solo segundo de su pequeño humano.

La historia entre este par de amigos comenzó mucho antes que Finn naciera, así lo contó a The Dodo, Paige Knutdson; cuando estaba embarazada, ella decidió ir al refugio de animales para adoptar un adorable cachorrito que le hiciera compañía a Finn desde temprana edad; sin embargo, al conocer al noble y gigantesco Brutus en el refugio, no pudo dejarlo ahí, así que decidió que ese enorme perro boxer de dos años de edad, sería el nuevo miembro de la familia. 

“Era como un oso de peluche gigante. Le encanta acurrucarse con la gente” comentó Paige. 


No todo en su embarazo fue color de rosa, pues desafortunadamente, uno de los ultrasonidos reveló algo inquietante, el pequeño Finn tenía algunas malformaciones cardíacas, su corazón no funcionaba correctamente desde la semana 20 de gestación; así que una vez que nació, el pequeño guerrero tuvo que pasar por una cirugía de corazón abierto. Pasaron siete semanas para que el pequeño recién nacido lograra una completa recuperación y pasado este tiempo, pudo ir a casa. 


Al principio Paige estaba extremadamente nerviosa, no sabía si Brutus aceptaría al pequeño y tenía miedo de que las cosas no resultaran como ella esperaba, ya que le rompería el alma tener que devolver al animalito al refugio. Pero todas las preocupaciones terminaron una vez que los dos hermanitos se conocieron, pues el perro se convirtió en un verdadero ángel guardián “Una vez que llegamos a casa, fue como si Brutus supiera que Finn necesitaba un poco más de vigilancia, y ha estado a su lado desde entonces” comentó la madre, emocionada. 


Casi dos años pasaron y tanto Brutus como Finn pasaban todo el día juntos ¡Se volvieron inseparables! El perro seguía al pequeñito a cualquier habitación, comían juntos, tomaban la siesta uno al lado del otro acurrucados. Si el niño entraba a una habitación y la puerta estaba cerrada, Brutus la rascaba hasta que alguien le abriera, indudablemente, su amor y lealtad eran completamente para Finn.


Pero lo más increíble ocurría en la noche, pues Finn salía de su cuna para ir a la cama de Brutus, y así pasar la noche con su mejor amigo. Esto no cambió cuando el bebé tuvo su “cama para niño grande” ya que todas las noches se escabullía para no dormir solito, o en ocasiones, Brutus sube a la cama, y no le importa convertirse en la almohada personal de su hermano menor. Sin duda una amistad que durará toda la vida. 


Cada mañana, sus padres saben lo que les espera al entrar a la recámara de Finn: dos mejores amigos compartiendo un momento hermoso juntos.